Mirarte al espejo un día y no saber quién eres... qué rara sensación.
Intentas descubrir en quien o qué te has convertido, pero no sabes ni cuándo cambiaste.
Y de repente recuerdas que un día desaparecieron todas tus aficciones, pasiones, que ya no eras esa chica tan alegre, que ahora vives por y para una persona.
Recuerdas que lo dejaste todo por una persona, cambiaste tu forma de ser por esa persona que te fallo, que te robo la sonrisa y no te la devolvió.
Intentas descubrir en quien o qué te has convertido, pero no sabes ni cuándo cambiaste.
Y de repente recuerdas que un día desaparecieron todas tus aficciones, pasiones, que ya no eras esa chica tan alegre, que ahora vives por y para una persona.
Recuerdas que lo dejaste todo por una persona, cambiaste tu forma de ser por esa persona que te fallo, que te robo la sonrisa y no te la devolvió.
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